27 septiembre 2016

El otoño volatiliza los colores.

La vida suele estar llena de colores, más vivos en primavera, la infancia, la niñez y juventud.
Pero toda la vida es color. Toda está llena de belleza. Las pinturas de otoño tienen una calidez y un encanto que muchos prefieren esta estación del año.











La policromía del paisaje en la naturaleza es admirable tanto si se contempla al salir el sol... como en los atardeceres.
Algunos, contemplando las viñas, hayedos, o acebales olvidan que esa vida es la misma de ayer, que antes o después se transforma, para poder entrar en otra dimensión y renacer.


En el otoño, se oye el canto de la vida además de contemplar el desprendimiento y la normalidad con que los árboles abrazan los colores y luego los dejan ir al infinito bailando en el aire antes de caer y convertirse en alfombra.



Los artistas suelen estar atentos siempre a los latidos de la vida y del amor. Se inspiran en eso para sus creaciones. El universo es tan amplio, que las combinaciones de la gama de colores puede llegar al infinito.





Yo misma me sorprendo mezclando colores de otra forma, por puro placer de acompañar al otoño a mi manera.
Como un juego para abrigar los sueños.
¿Por qué si no es útil no va a ser verdad?






Si uno sale a la naturaleza, disfruta contemplando el espectáculo que podemos abarcar con la mirada. Pero sin ir muy lejos, se puede apreciar un cambiante teatro de la vida en color, sentados en el paseo y viendo pasar la gente con su indumentaria y su historia.
Esa es realmente la cara de la vida, donde las estaciones y los años, niños y mayores, en desorden armonioso, desfilan, sin saberlo.


Cuando parece agotarse, la vida nos sorprende dándonos primero los mejores frutos y luego toda la gama de colores.
Nada es igual que ayer. Ni el arte que nos gustaba o creábamos ayer es el de hoy.
Nuevas formas, y nuevas expresiones.
Una sorpresa que descubrir cada día al abrir las ventanas del alma.

¡Qué belleza! ¡Cuánta vida!

30 agosto 2016

Cuando llegue septiembre...





Me vino a la mente esa canción... 

Cuando llegue Septiembre, se ocultará más pronto el sol,
y se podrá gozar de la oscuridad y la belleza de regresar y encontrar lo que siempre quisimos y soñamos.












Cuando llegue septiembre, todo será maravilloso. El fin de vacaciones, un curso nuevo,
el reencuentro de los viejos amigos y, al fin solos en la alegre soledad.










Cuando llegue septiembre, algunos volverán a sus problemas y sus luchas, otros, que no pudieron antes, encontrarán algún rincón, en la playa o la montaña, para disfrutar.













Cuando llegue septiembre, todos descubrirán su encanto y la fiesta de la vida será alegre, aunque no vivirán las mismas rosas, pero nosotros traeremos renovada la música.
















Cuando llegue septiembre, la señorita tristeza se pintará los labios y descubrirá que la vida no acaba en vacaciones, y abrirán los talleres en los que se puede aprender y conversar.










Cuando llegue septiembre, ¡ya estoy deseando!, todo será igual y diferente, y podremos hacer que otros también disfruten, con lo poco o lo mucho, que fuimos hilvanando de colores.












Cuando llegue septiembre, estrenaré mis bolsos, hechos con detalles y paciencia, como siempre, como todo, y luciré algo de lo que hoy comparto con toda sencillez.










Cuando llegue septiembre, cuando llegue septiembre...os mandaré un gran abrazo o un beso, un recuerdo y una canción con todo lo que vibre en el corazón, cuando llegue...
Con cariño
Ángela.

14 agosto 2016

Mirando al mar

Contemplando el infinito, que está delante de los ojos, a mi alcance casi y es todo azul en movimiento...

Siento la caricia del sol, y el regalo de la brisa, como una mano amiga que juega con mi pelo...
Las olas que juegan y porfían para ganar la orilla, que a veces se pelean o se rompen, me traen los secretos de la música y la vida...

Todo es oro sobre un espejo ardiente, donde solo se miran, en vuelo, las gaviotas, que surcan libres entre los dos azules...

Y yo, parada, pero siempre en vuelo, si puedo tocar el infinito, y sentir lo que siento, es porque soy libre...
En lo alto, las estrellas coquetas, que se asoman para ver desde arriba a los humanos, cada vez más pequeños, jugando en la playa...

De espaldas a todo, cierro los ojos y me dejo llevar hacia adentro con la ternura de la luz que me inunda y me conduce a la paz, ¿o es el paraíso del ocaso?

Ya no me importa seguir bajo el sombrero... no soy el sombrero. Ni siquiera el cuadro que pinté para refrescar la mirada está conmigo...
Tal vez se sale del paraíso cuando se nace, y tenemos que acostumbrarnos a ir dejándolo todo, para encontrar el camino de regreso...

Disfrutar todo, agua, luz, música y sueños...para ir llenando, como niños en la arena, el pozo maravilloso de la vida.

07 agosto 2016

Otro paisaje, otros recuerdos.

Busco un rincón en mis archivos donde la imaginación me lleve a paisajes donde encontré la paz.
Pasamos la vida, con recuerdos que están a nuestro lado, pero están en el ángulo escondidos, al fijarnos en ellos, parecen despertar. ¿Cobran vida? Nosotros recobramos la memoria de lo que vivimos.

Otro paisaje, otros recuerdos.  El agua o el vino, el trabajo de la siega y la cosecha, son pasado pero...cuánta vida y cuánto sudor tienen!.
Son los segadores. Salían de casa muy temprano, antes de que el sol se levantara. Segaban las mieses a mano, con la hoz y la guadaña bien afiladas. Hacían las gavillas sin perder un grano. Luego las cargaban en los carros e iban camino de la era, para descargar y esparcir las espigas con la cabeza hacia el centro del círculo.

Venía luego el paso lento de animales con los trillos. Y ya al final, como siempre, a separar el trigo de la paja. ¡Qué tiempos tan hermosos, tan alegres y tan sanos!.
No habían llegado las máquinas ni el paro.
Nos trasladan a otro siglo, a los años venturosos de la infancia y el trajín de la familia, por las mieses y las eras.
Se trabajaba mucho y se veía la cosecha. Nosotros no entendíamos de otra cosa que risas, manojos de espigas, trigo y paja, y el viento que entonces era para todo necesario.

No hay razón para seguir caminando a pleno sol. Quiero disfrutar de la sombra, sentada, en un rincón. Voy a rimar mis íntimos latidos, en paz mis sentimientos. En el reposo y la luz. Contemplando este óleo que he reproducido, como un canto a mi gente y a mi tierra.

       

30 junio 2016

La calidez del verano



Disfrutar del verano, es el mensaje y el deseo. Con mar o con montaña... 
Sin más preocupación que ser felices. 
Dejar en la orilla del verano, en la playa, la montaña o donde sea, los pequeños horizontes de las preocupaciones, y llenarse de  la inmensidad del azul y de la luz.










Agua, viento, tierra y sol,

pueden abrazar el alma.















Agradezco vuestro paso, visitas y comentarios a todos los que durante este tiempo os habéis acercado a mi espacio.
Sed felices. Os quiero.
Ángela.





19 junio 2016

Entre mi corazón y el mar

En silencio y con la fuerza de las olas.
Depende como uno quiera celebrar la dicha de estar vivo.


Yo, decidí relajarme y encontrar lo mejor que no está fuera, sino más allá de mi misma y siempre en el interior.



De inmediato la paz del mar y su fresca brisa me bañaron. El aroma y la sal, inconfundibles, dejaron a la deriva mi corazón y mis sueños.

Por un momento, los barcos se convirtieron en gaviotas y comenzaron a navegar en otro azul, junto a las nubes. Yo era el ancla.
Un suspiro del aire y... aparecieron en el mármol flores cuya fragancia me llegaba con el vaivén de las olas.

¿Quien enseña a volar a las gaviotas? ¿Quien enseña a nadar a tantos seres por los caminos del agua? ¿Dónde está el puerto de todos y de todo?

Hay un momento en el que descubrimos la caricia que nos rodea con afecto y es eterna mientras dura.


El alegre rocío de los labios, cierra las ventanas de los ojos, y el mundo ya no está fuera, sino sumiso como un grano de arena jugando a mis pies aquí en la playa.

Tal vez sea como una alfombra diminuta de patchwork, con las aplicaciones de la mano que mece el universo.
Un beso.
Angela.

29 mayo 2016

Estaciones en camino






Las estaciones llegan llenas de esplendor,
pero no se detienen.
El año, más que una sucesión de meses, es un tobogán de ilusiones y color, de retos, logros y fracasos, por donde pasamos sin que nadie pueda adelantar ni retener.














El tiempo y el río de la vida fluyen incesantes.










Y nosotros, conscientes o no, como niños que juegan, no somos más que gotas, a veces agitadas, a veces transparentes y puras, cuando reflejan la luz, o se remansan y se aquietan.


















Entonces, sin saberlo, revelan y conectan con la fuente interior y su destino.





Agua, nieve, vapor y fuego, tierra y cielo, juego de niños y pequeños sueños, pasos por donde la vida pasa dejando huella.











Maravilla entrelazada, de flores, risas, estrellas,
 miedos y cariño, camino de la mar.
Ahí vamos. Un beso.
Ángela.

08 mayo 2016

Primavera







No es que  haya estado esperando, como Machado, a que llegara la primavera. "Ha venido, y nadie sabe cómo ha sido", dice él. Y esta vez, ella y yo hemos coincidido.










Hace tiempo que sembré, aquí mismo mis telas de alegría. 
Aquellas flores de colores, necesitaban la llegada de la luz y el acolchado. 
Se necesita tiempo, trabajo y arte. 









También buscar encuadres, y encontrar amigos. 













Cuando todo eso se consigue, ya es imparable, todo despierta a la vida, y damos la bienvenida a las múltiples flores y los sueños hechos realidad.








A quienes, pacientes, aguardabais para contemplar, terminada, esta pequeña obra, hoy con el mismo aprecio que siempre, la dejo ante vuestros ojos, para que la podáis contemplar.









No son copia del jardín, son gritos o versos, para cantarle al amor, en una colcha de contrastes y sueños.














También podéis encontrarla expuesta en el VII Encuentro de Patchwork de la Comunidad de Madrid en Loeches el 14
de Mayo.





Ojalá, llegue a esta pequeña primavera, la alegría, chispa divina, y al cerrar los ojos, en la noche, se pueda escuchar la Oda a la alegría. ¿No dicen que las grandes obras las sueñan los genios y son más grandes cuando se complementan?
El arte y la vida, mejor con alegría. ¡Son para disfrutar!

Un abrazo amigas y amigos. No os olvido.

09 marzo 2016

El hogar


Es más fácil construir una casa que habitarla creando hogar.

Cuando se convierte en hogar, está llena de calor y de detalles, donde se vive dando y recibiendo.






Es el lugar adecuado para crear y crecer, siendo uno mismo.


Un hogar es acogedor, cuando sus  dueños son amables en su sencillez y prodigan atenciones de forma natural.







Hay un encanto que se respira y se siente en el aire, en la luz, en la palabra.
Uno se encuentra cómodo porque nadie es extraño ni extranjero.








En el hogar, el reloj del tiempo es blando, como el de Dalí, porque las horas se deslizan pero no hieren, ni siquiera suenan para avisar del tiempo transcurrido.







Un animal de compañía, no es un adorno ni un juguete, es uno más de la familia. Es todo energía en movimiento que vigila y adivina, presiente, busca agradar y juega, hace sonreír, atiende, sabe cuándo debe acomodarse o cómo pedir o escabullirse, porque todo su deseo y su razón de ser, es ser fiel y hacer agradable la vida a todos y a cada uno de los que viven o llegan.








El hogar...un lugar especial, donde uno está con los suyos y adonde el corazón pide volver cuando ha tenido que ausentarse.









Se ha incorporado a nuestra identidad, pero no es el número de una calle, es un lugar cercano al corazón.












Otra ventana vestida. El baldó es un adorno del nido en que habitamos al lado de los otros. Es igual a todos. Pero para cada uno, como para mí, es el único que tiene sol y calor todo el año. En él soy feliz, porque este es el rincón del mundo donde sueño cada día y cada noche.









Un beso amigos y amigas, cercanos a este otro hogar llamado corazón.

26 febrero 2016

Un puñado de rosas

Con un puñado de rosas
voy tejiendo mi destino,
unos me dicen
¡qué hermosas!

Otros, pasando de largo,
ni ellos las ven
ni yo insisto...
¡llevan caminos distintos!

Nunca se las muestro al viento
a la vera del camino,
más si otra igual adivino
en esencia y colorido,
la pongo prieta en mi mano,
con gran ternura, con mimo...
¡el horizonte es el mismo!

11 febrero 2016

La sencillez de la vida

Me gusta poner mi huella en esos pasos, que van junto a los míos, cuya presencia tiene un latido especial y un aroma que no se desvanece.





Es la vida sencilla, la que pasa cada día a mi lado con pasos silenciosos y constantes, llama la atención, porque no alza la voz, y la encuentro en el campo y en el pueblo llano y tiene una historia interminable.






Esa vida singular, simple, sin artificio, que se despierta al alba, trabaja, sueña y ama, cose y canta, juega y ríe y apaga su luz, cuando el cielo abre su abanico de estrellas, me parece sencilla pero inmensa.







No me importa su oficio, ni su nombre, ni su pueblo, me gusta saber que vive y siente, siempre mira de frente, dice lo que piensa, respeta, escucha, es clara y diáfana, no engaña ni aparenta.


Cierra las puertas a los curiosos o abre las ventanas para que entre la brisa, tiende la mano y ayuda cuando puede, es acogedora y dulce, y siempre devuelve la sonrisa.







Tiene algo especial, que no se ve, pero se nota, como el aire que mueve las hojas y trae el sonido de las campanas o los trinos de los pajarillos.
Es trasparente como el agua, surge como fuego en el calor del beso y viaja alerta como el corazón de las madres velando por sus hijos.








No sé que tiene, esa vida sencilla, ligera y llana, que nos sigue como sombra, que se sienta a nuestro lado y se mueve si corremos, que presentimos a veces, y otras veces escuchamos en los espacios del alma.



Esa hermosura sencilla que descubro cada día, en cada ser que camina a mi lado por la vida, esa sencillez tan bella, esa luz que comparto aunque yo haga sombra, esa ilusión que transforma en compañeros y amigos de camino, me hace estar confiada en brazos de Dios y del destino. Me anima a disfrutar cada momento y cada situación sin complicar ni complicarme.











La vida es un regalo y mi tarea es descubrirlo y vivirlo cada instante.

Os envío mi cariño, que en Guadalajara (España), siempre lleva  dulzura, porque es la tierra de la miel.